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Enorme oficina desierta de noche, filas de escritorios vacíos que se pierden en la oscuridad y un único escritorio iluminado por una lámpara ámbar, imagen del mercado laboral estadounidense congelado

El IPC del viernes: el número que decide la Fed no es el titular

Hola trader,

ayer por la tarde el BCE subió los tipos.

Segunda subida del año, tipo de depósito al 2,50%, en vigor desde el 16 de septiembre.

Y lo curioso es el motivo.

No porque la economía europea vaya como un tiro, crece un 0,9% este año, que es poco más que nada.

Ha subido porque la guerra en Oriente Medio sigue empujando los precios, y porque esa subida ha dejado de ser solo energía.

Ahora te lo explico bien, porque es exactamente la misma pregunta que se hará Estados Unidos el viernes por la tarde.

Qué sale el viernes, y a qué hora

Sale el IPC estadounidense de agosto, el índice de precios al consumo.

Lo publica el Bureau of Labor Statistics el viernes 11 de septiembre a las 8:30 de Nueva York, que aquí son las 14:30 peninsulares y las 13:30 en Canarias y en Londres.

Dentro hay dos números, y la mayoría de la gente mira solo uno.

Qué Previsión agosto Julio (publicado el 12/08)
IPC titular, interanual 3,3% 3,4%
IPC titular, mensual +0,4% +0,1%
IPC subyacente (sin alimentos ni energía), interanual 2,4% 2,5%
IPC subyacente, mensual +0,2% +0,2%

El titular es el numerito grande, el que te salta en la notificación del móvil a las 14:30 y un segundo.

El subyacente es el mismo índice pero sin alimentos ni energía, es decir, sin las dos partidas que más bailan.

Parece un detalle de economistas.

Es el detalle que decide qué hace la Fed el miércoles que viene.

Una precisión que hace falta, porque casi nadie la cuenta: la Fed no mide su 2% con el IPC, lo mide con el PCE, que sale dos o tres semanas después.

El IPC del viernes es el primer bocado, y es el que mueve al mercado.

Pero quédate con el número: en julio el IPC estaba en el 3,4% y el PCE, el índice que la Fed mira de verdad, en el 3,7%.

Por qué el titular este año miente

Mira las previsiones de esa tabla.

El titular mensual pasa de +0,1% a +0,4%, o sea se multiplica por cuatro.

Y mientras tanto el titular interanual baja, del 3,4% al 3,3%.

El subyacente, en cambio, se mueve una décima, del 2,5% al 2,4%.

Si el viernes sale así, el mensaje no es “la inflación estadounidense está repuntando”.

El mensaje es “la inflación estadounidense la está haciendo el barril”.

Brent por encima de los 100 dólares, ayer un 4% que lo llevó a la zona de 105 por un nuevo ataque a la navegación comercial, y la gasolina siguiendo por tramos, la mitad de la subida en dos semanas y el resto en el mes y medio siguiente.

Y ya no es solo una previsión.

Ayer los precios de producción estadounidenses de agosto salieron al +5,4% interanual, y más de tres cuartas partes de la subida del mes es energía: +4,2% en treinta días, con el gasóleo al +24%.

Los precios de producción son el piso de arriba, el que el consumidor ve unos meses después.

Esto se llama inflación de oferta.

No nace de gente que compra demasiado, nace de algo que cuesta más porque llegar hasta aquí se ha complicado.

Y un banco central, contra la inflación de oferta, puede hacer poco o nada.

Subir los tipos no reabre un estrecho ni hace que un petrolero llegue antes.

El manual de toda la vida dice que ante un shock de oferta el banco central debe “mirar más allá”, porque se pasa solo cuando se pasa el shock.

El problema es que el manual vale mientras esa subida se quede encerrada en la energía.

El detalle que el BCE te puso ayer delante de las narices

Y aquí es donde lo de ayer se vuelve útil, en vez de ser una noticia de telediario.

Mira las proyecciones que el BCE publicó ayer, las de su propio equipo:

Año Inflación total Inflación subyacente
2026 3,0% 2,5%
2027 2,5% 2,6%
2028 2,1% 2,3%

¿Te has fijado?

En 2027 y en 2028 el BCE espera una subyacente más alta que la total.

Y hay un detalle más: esa subyacente de 2027 y 2028 la ha revisado al alza una décima respecto a junio.

No solo espera la segunda ronda, la espera un poco más fuerte que hace tres meses, y lo atribuye a una economía que aguanta mejor de lo previsto y a unos salarios que crecen algo más.

Traducido: espera que la energía se normalice, y que para entonces la subida ya haya pasado dentro de todo lo demás.

El transporte que cuesta más, así que los productos que cuestan más, así que los servicios, así que los salarios que piden recuperar.

Se llaman efectos de segunda ronda, y son lo único que justifica una subida de tipos dentro de una guerra.

No ha subido por el barril.

Ha subido porque el barril se está metiendo en sitios de los que ya no sale.

Lagarde dijo en rueda de prensa dos cosas que vale la pena guardar: que esta subida era “un no brainer”, algo evidente, y que no puede anticipar cuál será el próximo movimiento.

Ningún compromiso con una senda de tipos, decisión reunión a reunión.

Las mismas palabras exactas que oirás el miércoles al otro lado del Atlántico, ¿qué te juegas?

Por qué el viernes pesa más de lo normal

Porque el 16 de septiembre decide la Fed.

Reunión de dos días, 15 y 16, decisión el miércoles por la tarde, y esta vez está también el dot plot.

El dot plot, ahora te lo explico, es ese gráfico de puntos donde cada uno de los que se sientan a la mesa, incluidos los que este año no votan, marca dónde ve los tipos a final de año y en los años siguientes.

Nadie firma su propio punto, así que nadie se moja del todo, pero la nube de puntos te dice hacia dónde sopla el viento dentro de la sala.

Sale cuatro veces al año. El último fue en junio. El próximo es el miércoles.

Y llega en un momento particular.

Los tipos estadounidenses llevan cinco reuniones parados en el 3,50-3,75%.

En julio tres miembros votaron en contra, y no para pedir una bajada: para pedir una subida.

Luego, el 28 de agosto, en Jackson Hole, el presidente Warsh habló de credibilidad y de un objetivo del 2% sin descuentos, y las probabilidades de subida en septiembre casi se duplicaron en tres días, del 35% al 66%.

Y ayer el mercado cambió de idea en media hora.

Ese dato de precios de producción empujó la apuesta por la subida del miércoles de alrededor del 60% a alrededor del 70% en los futuros, y a los mercados de predicción hacia el 63%.

Por eso el viernes no es un dato cualquiera.

Es el último dato de inflación antes de una decisión ya medio descontada, pero no cerrada.

Y un mercado al 70% es el peor sitio donde estar cuando llega un dato: la subida está dentro del precio lo bastante como para no pagarte si sale, pero no lo bastante como para protegerte si se cae.

Y las tardes en las que un número todavía puede mover una decisión ya medio escrita son las tardes en las que el gráfico no te perdona el despiste.

Los cuatro caminos de la tarde

No te estoy dando señales de entrada, faltaría más.

Te estoy dando el mapa, para que salga lo que salga a las 14:30 no te pille con la boca abierta.

Titular caliente en el mes, subyacente frío. El escenario del consenso. Es el caso “es todo gasolina”: la Fed puede decir que deja pasar esa subida, la apuesta por subir tipos se desinfla un poco, los rendimientos toman aire y la bolsa respira. Ojo, eso sí, es un alivio con la fecha de caducidad impresa encima, porque con el Brent ahí arriba el mes que viene la pregunta vuelve idéntica.

Titular caliente, subyacente caliente. El peor para quien tiene bonos y acciones. Significa que el barril ya está dentro del resto de la cesta, exactamente el escenario que ayer el BCE puso por escrito para Europa. Aquí la subida del miércoles se convierte en la apuesta principal, el dot plot se desplaza al alza, el bono a diez años, que ayer se movía en la zona del 4,9% y está en máximos desde finales de 2023, se va a buscar el siguiente umbral y la bolsa paga la cuenta.

Titular en línea, subyacente por debajo de lo previsto. El mejor para la bolsa. Los halcones se quedan sin munición durante una semana y el mercado lo celebra. Es también el escenario en el que es más fácil enamorarse del movimiento y llegar largo al miércoles, que con un dot plot en camino es una forma elegante de devolver los beneficios.

Todo por debajo de lo previsto. La subida sale del precio y vuelve el viejo reflejo de “dato débil, bancos centrales buenos, compramos todo”. Pero cuidado: este presidente ha construido los primeros meses de su mandato sobre el discurso de la credibilidad. Un dato bueno no le cambia el problema, se lo aplaza.

Marcador con los tres números esperados del informe de empleo estadounidense del viernes 7 de agosto: 80.000 empleos creados, tasa de desempleo del 4,2% y salarios por hora al 3,5% interanual, cada uno comparado con el dato de junio y con la horquilla de estimaciones
Las cuatro combinaciones entre el titular y el subyacente, y lo que suele hacer el mercado en cada una. No son señales, son las cuatro formas en que puede ir la tarde.

Cómo lo llevo yo

Tres cosas prácticas, todas aprendidas pagándolas.

No entro en el spike.

De la primera vela de las 14:30 no me fío, y no tanto por un motivo psicológico como técnico: horquillas abiertas, slippage, precios que van hacia un lado y vuelven en lo que tardas en leer el titular.

El mercado primero reacciona al titular, luego lee el subyacente, y solo entonces decide de verdad.

En mi diario, el movimiento que aguanta hasta el cierre casi nunca es el primero.

Miro dónde están los muros antes de que salga el dato.

En un día así, una parte del movimiento no lo hace la noticia, lo hacen los niveles donde el mercado ya está cargado de opciones y los creadores de mercado tienen que cubrirse.

No es esoterismo, es gamma exposure, y saber dónde están esos niveles cambia la lectura de un tirón.

El calendario macro y la gamma del S&P y el Nasdaq están en el Thunder Desk, son gratis, y te ahorran la escena clásica de la operación abierta por casualidad treinta segundos antes del dato.

Ábrelo por la mañana, no a las 14:29.

Reduzco el tamaño antes, no después.

Si tienes una posición que llega viva al viernes por la tarde, las cuentas de cuánto pierdes de verdad si salta el stop con la horquilla doblada se hacen ahora, con números, no a ojo.

Y lo apunto todo.

No el resultado, la reacción: qué esperaba, qué salió, qué hizo el precio en los primeros cinco minutos y qué hizo a las 16:00.

Después de tres o cuatro datos macro apuntados en el diario te das cuenta de que tú, personalmente, en días como estos tienes un comportamiento que se repite.

Casi siempre es el mismo error, y casi siempre sale caro.

Tres cosas para llevarte a casa

  1. El titular del viernes y el número que mueve a la Fed son dos números distintos. Titular mensual que se espera acelerando con fuerza por la energía, mientras el interanual baja. Subyacente que se espera quieto. Es la distancia entre los dos la que te dice si esta inflación es un barril de petróleo o algo más profundo.
  2. El BCE te enseñó ayer el criterio. Subió mirando no el total, sino un subyacente que en sus propias proyecciones se queda por encima del total en 2027 y en 2028. Cuando el banco central teme la segunda ronda, la subida llega incluso dentro de una guerra y con el crecimiento en el 0,9%.
  3. El miércoles hay dot plot, y la subida ya está descontada al 70%. Un dato de inflación que llega cinco días antes de una decisión casi hecha pero no firmada vale el doble de lo normal. No hace falta acertarlo. Hace falta que no te sorprenda.

Si te interesa el cuadro más amplio, el artículo sobre qué estaba en juego en la Fed de finales de julio y el de qué le hace un dólar fuerte a tus operaciones siguen siendo buenos, el contexto ha cambiado menos de lo que parece.

El titular te dice cuánto cuesta la gasolina. El subyacente te dice si el problema es la gasolina o eres tú.

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Cierro con lo que me repito cada vez que hay un dato gordo en el calendario.

Mi trabajo el viernes a las 14:30 no es adivinar el número.

Es saber de antemano qué hago en cada uno de los casos, y tener ya decidido cuál de esos casos me mantiene fuera del mercado.

Lo demás es ruido.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

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Aviso legal: contenido puramente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una invitación a operar. El trading conlleva riesgo de pérdida del capital.

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El NFP del viernes: esta vez el dato malo no es una buena noticia

Hola trader,

el viernes a las 14:30 sale el dato de empleo estadounidense.

Y hasta aquí, nada nuevo. Primer viernes del mes, las nóminas, el gráfico quieto toda la mañana que luego en noventa segundos hace lo que no ha hecho en tres días.

Solo que esta vez hay un detalle que casi nadie te va a contar en los titulares del viernes por la tarde.

El reflejo que te han enseñado, “dato débil, la Fed baja tipos, las bolsas lo celebran”, este año no funciona.

Es más, te puede salir caro.

Ahora te lo explico bien, porque hay un par de cosas que hay que poner en orden antes.

Qué sale el viernes, y a qué hora

El informe se llama Employment Situation, lo publica el Bureau of Labor Statistics, y se refiere al mes de julio.

Sale el viernes 7 de agosto a las 8:30 de Nueva York, que aquí son las 14:30 hora peninsular, y las 13:30 en Canarias y en Londres.

Dentro hay tres números que mueven el precio:

Qué Esperado Mes pasado
Empleos creados (NFP) +80.000 +57.000
Tasa de desempleo 4,2% 4,2%
Salarios por hora, interanual +3,5% +3,5%

El consenso sobre los empleos es +80.000, pero el abanico de estimaciones es amplio: va de 40.000 a 157.000. Deutsche Bank se queda abajo, sobre 65.000. UniCredit se va arriba, sobre 110.000.

Traducido: nadie lo sabe de verdad. Con 117.000 empleos de distancia entre la estimación más baja y la más alta, quien se posiciona sobre el consenso puede acabar lejísimos del número real.

Sobre la tasa de desempleo el consenso es 4,2%, con alguno que ve 4,1% y alguno que ve 4,3%.

Sobre los salarios, +3,5% interanual, prácticamente quietos.

Marcador con los tres números esperados del informe de empleo estadounidense del viernes 7 de agosto: 80.000 empleos creados, tasa de desempleo del 4,2% y salarios por hora al 3,5% interanual, cada uno comparado con el dato de junio y con la horquilla de estimaciones
Los tres números que salen el viernes a las 14:30, con la horquilla de estimaciones. El consenso es solo el centro de un abanico muy amplio.

El contexto que le da la vuelta a todo

Bien, ahora la parte que importa.

El 29 de julio la Fed dejó los tipos donde estaban, entre el 3,50% y el 3,75%. Quinta vez seguida. Hasta aquí, aburrido.

Pero fíjate cómo los dejó quietos: votación 9 a 3, con tres miembros votando en contra porque querían subirlos.

No bajarlos. Subirlos.

Tres disidencias en la misma dirección no se veían desde septiembre de 2016. Y Kevin Warsh, en rueda de prensa, dijo que la Fed “garantizará la estabilidad de precios” y que, donde haga falta, no dudará en actuar.

El resultado es que hoy el mercado no descuenta un recorte en septiembre. Descuenta una subida, con una probabilidad que a principios de semana rondaba el 55-65% y que se mueve cada día junto al precio del petróleo (las negociaciones sobre el Estrecho de Ormuz han hecho bajar el crudo, y con él un trozo de esa probabilidad).

El bono estadounidense a 10 años está alrededor del 4,6%.

Llegas solo a la conclusión, ¿verdad?

Si la Fed está pensando en subir por culpa de la inflación, un dato débil de empleo no le regala automáticamente un recorte. Le regala un problema. Porque la inflación sigue ahí, empujada por la energía, y mientras tanto el empleo se frena.

Eso se llama estanflación, y es el escenario que los mercados más odian. No hay manita del banco central que venga a salvarte.

(De la reunión de finales de julio y del tono de Warsh escribí aquí: la Fed del 29 de julio, qué mirar. Sirve de fondo para todo este artículo.)

Las pistas que ya han salido esta semana

Dos aperitivos ya los tenemos.

El primero: el ADP de ayer. Es el informe de empleo del sector privado que sale dos días antes de las nóminas. En julio marcó +44.000, frente a los 70.000 esperados. Es el dato más flojo desde enero.

Ojo, y aquí tengo que ser honesto contigo: el ADP no es un buen predictor de las nóminas. No lo digo yo, lo escribe la propia ADP al final de su comunicado, donde especifica que el informe no está pensado para anticipar el dato del BLS. Son dos mediciones distintas con métodos distintos (el ADP cuenta a quien está en nómina, el BLS cuenta a quien cobró de verdad en esa semana), y a lo largo de los años se han desmentido mutuamente un montón de veces. Sirve para hacerse una idea de la dirección, no para adivinar el número. Quien el viernes te diga “lo había visto por el ADP” habrá acertado, no entendido.

El segundo: las peticiones de subsidio de desempleo. En la semana que acabó el 25 de julio fueron 197.000, con la media de cuatro semanas en 202.750. Y la semana anterior fueron 187.000, el nivel más bajo desde 1969.

Números bajísimos.

Y aquí está la foto real del mercado laboral estadounidense de ahora mismo:

no despiden, pero tampoco contratan.

Los subsidios bajos te dicen que quien tiene un puesto se lo queda. Las nóminas flojas te dicen que quien busca puesto lo pasa mal para encontrarlo. Te lo confirma también el dato de vacantes que salió el martes: la tasa de despidos está clavada en el 1,1%, o sea bajísima, pero las personas que dimiten para cambiar de trabajo también están en mínimos.

Es un mercado laboral congelado, no un mercado laboral en crisis. Y así es como el desempleo se queda clavado en el 4,2% incluso con cifras de contratación tan pobres.

Al menos, esa es la versión oficial. Porque debajo hay algo más.

El número que de verdad manda no es el titular

El mes pasado pasó una cosa que te explica por qué no puedes quedarte en la primera línea.

En junio la tasa de desempleo bajó, del 4,3% al 4,2%.

Buena noticia, ¿no?

No.

Bajó porque 720.000 personas salieron de la población activa. La tasa de participación se desplomó tres décimas, hasta el 61,5%, el nivel más bajo desde marzo de 2021 y, quitando el Covid, desde 1976. La encuesta de hogares contó 507.000 ocupados menos.

La tasa de desempleo es la relación entre quien busca trabajo y no lo encuentra y el total de la población activa, es decir ocupados más parados juntos. Pero para entrar en el grupo de los parados tienes que haber buscado trabajo en las últimas cuatro semanas. Si dejas de buscarlo, sales de la población activa, desapareces de la cuenta, y la tasa mejora.

La tasa bajó porque la gente se rindió. No porque encontrara trabajo.

Por eso el viernes, cuando veas el 4,2% o el 4,1%, la pregunta correcta no es “ha subido o ha bajado”. Es por qué.

Y si en cambio sube al 4,3% porque la gente ha vuelto a buscar trabajo, eso es otra historia completamente distinta, y mucho menos dramática de lo que te van a contar los titulares.

Pero el número que de verdad manda, con esta Fed, son los salarios.

Si las pagas por hora aceleran por encima del 3,5%, la Fed ve gasolina sobre la inflación y la subida de septiembre vuelve a la mesa. Si las pagas se frenan, los halcones pierden un argumento.

Mira esa línea antes incluso que el titular. Es ella la que decide el tono de la tarde.

Las revisiones, la trampa favorita

Última trampa, y la más infravalorada.

Cada informe revisa los dos meses anteriores. Y últimamente las revisiones han sido brutales: en el informe de junio, abril y mayo juntos fueron recortados en 74.000 empleos.

Significa que el número que operaste hace dos meses ya no existe. Lo han reescrito.

El viernes puede salir perfectamente un titular de +90.000 con una revisión de menos 60.000 sobre los meses anteriores. Titular verde, sustancia roja. El primer movimiento va con el titular, el segundo movimiento va con la sustancia, y quien lee solo la primera línea acaba del lado equivocado cuando el mercado da la vuelta.

Y apúntate esta fecha, que es el capítulo gordo de la misma historia: el 28 de agosto sale la estimación preliminar de la revisión anual, la que recalibra toda la serie. Ahí no se reescriben dos meses, se reescribe un año.

Los cuatro escenarios

No te estoy dando señales de entrada, faltaría más. Te estoy dando el mapa, para que salga lo que salga no te pille con la boca abierta.

Nóminas en línea (70-100K) y salarios al 3,5%. El escenario más digerible para la bolsa. Ni pánico de empleo ni alarma de inflación. El mercado respira, los tipos se quedan donde están, la volatilidad se desinfla por la tarde.

Nóminas fuertes (por encima de 140K) y salarios calientes. Parece una buena noticia y en realidad es el combustible de los halcones. Dólar arriba, rendimientos arriba, bolsa con el freno de mano porque la subida de septiembre pasa a ser la apuesta principal.

Nóminas débiles (por debajo de 50K) y salarios calientes. El peor. Empleo que frena y precios que no. Aquí la Fed queda atrapada, y el mercado lo entiende rápido: risk-off, oro que se despierta, bolsa que sufre sin la red del banco central.

Nóminas muy débiles y salarios fríos. El único caso en el que vuelve el viejo reflejo de “lo malo es bueno”: los halcones callan, los rendimientos bajan, y el mercado vuelve a soñar con el recorte. Pero atento a la participación, porque si el dato es débil solo porque la gente ha dejado de buscar trabajo, el alivio dura poco.

Cuadrícula de los cuatro escenarios posibles de las nóminas, combinando empleo y salarios: todo en línea, fuerte y caro, débil y caro, débil y frío, cada uno con la reacción típica del dólar, los rendimientos, el oro y la bolsa
El mapa de las reacciones típicas. No son señales, son las cuatro maneras en que puede ir la tarde.

Cómo me lo tomo yo

Poca teoría, tres cosas prácticas que he aprendido pagándolas.

No entro en el spike. De la primera vela de las nóminas no me fío. Spreads abiertos, slippage, precios que se van para un lado y vuelven en lo que tardas en leer el titular. Quien entra a martillazos en el primer tic acaba masticado y escupido, y lo digo como alguien que durante años cayó con puntualidad suiza.

Reduzco la size antes, no después. Y aquí te pido un favor: si tienes una posición abierta que llega viva al viernes por la tarde, antes de las 14:30 haz cuentas de cuánto pierdes de verdad si salta el stop con el spread al doble. No a ojo. Con números. La Calculadora de Lotes tarda veinte segundos y te dice exactamente cuántos lotes te puedes permitir con ese nivel de stop. Veinte segundos contra la semana que te arruinas: me parece un trato honesto.

Miro el segundo movimiento, no el primero. El mercado primero reacciona al titular, luego lee el resto (revisiones, salarios, participación) y decide en serio. Es el segundo movimiento el que normalmente aguanta.

Y luego una cosa obvia que sin embargo separa a los profesionales del resto: estos días no te tienen que sorprender. Saber por adelantado que el viernes a las 14:30 llega una bomba de relojería es medio trabajo. El calendario macro de Thunder Desk es gratis, te dice qué sale y cuánto pesa, y te evita la escena clásica de la operación abierta por casualidad treinta segundos antes del dato.

Tres cosas para llevarte a casa

  1. El reflejo de “dato débil igual a bolsas arriba” este año está roto. La Fed de Warsh tiene tres disidentes que quieren subir los tipos y el mercado descuenta una subida en septiembre, no un recorte. Un empleo débil con la inflación alta no es alivio, es un problema más.
  2. El titular es el menos informativo de los tres números. Salarios, revisiones y tasa de participación te dicen lo que pasó de verdad. Junio enseña: desempleo a la baja con 720.000 personas que dejan de buscar trabajo no es una buena noticia, es lo contrario.
  3. El viernes es un día de size reducida y paciencia. La primera vela existe para engañar a quien tiene prisa. No estás obligado a operarla, estás obligado a saberlo.

El mes pasado las nóminas salieron a +57.000 y la tarde fue una montaña rusa (aquí cómo se movió el intermarket). Quien tenía el mapa en el bolsillo la atravesó. Los demás la sufrieron.

Si quieres entrenarte a estar dentro de días así sin arriesgar un euro real, los Event de The Thunder Trader van en entorno demo sobre forex, CFD y crypto: te mides con otros traders justo cuando el mercado hace de las suyas. Y si partes de cero, el ebook gratuito Gana en la Arena te pone el método en orden.

Cierro aquí. El viernes, antes de pulsar cualquier tecla, hazte la pregunta correcta: no “cuánto sale”, sino “qué está descontando ya el mercado, y qué pasa si el número dice lo contrario”.

El resto es ruido.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

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Disclaimer: contenido puramente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una invitación a operar. El trading conlleva riesgo de pérdida del capital.

Grafico de la senda de tipos de la Fed con escenario tipos quietos o subida, reunion del 29 de julio

La Fed hoy: casi nadie espera un movimiento, y ahí está justo el riesgo

Hola trader,

hoy es uno de esos días.

A las ocho de la tarde, hora nuestra, la Reserva Federal dice lo suyo sobre los tipos. Y como siempre te vas a encontrar el gráfico que toda la tarde está quieto tomando aire, y luego en cinco minutos hace lo que no ha hecho en cinco días.

Pero déjame decirte enseguida lo que importa, porque es contraintuitivo.

La decisión de hoy, muy probablemente, no será una sorpresa. El mercado da por hecho que la Fed deja los tipos donde están, quietos en el intervalo 3,5%-3,75%. Sería la quinta vez seguida que no los toca.

Así que el número, el que acaba en los titulares, casi ya lo sabemos.

¿Y entonces dónde está el riesgo? En el tono. En lo que Kevin Warsh dice media hora después, en rueda de prensa, y en cómo lo dice.

Ahora te lo explico bien.

Por qué la decisión es casi un no evento

Vamos por orden.

Cuando un resultado es el más probable, en buena parte descontado, el mercado ya lo tiene puesto en precio. El dólar, el oro, los índices, ya están posicionados para los tipos quietos. Si sale lo que todos esperaban, la reacción al número en sí es un encogimiento de hombros.

El punto es otro. La Fed no decide solo qué hacer hoy. Manda un mensaje sobre qué hará mañana. Y ese mensaje llega por tres canales:

  • las palabras exactas del comunicado, donde hasta una frase cambiada pesa
  • la rueda de prensa de Warsh, el tono, las respuestas a las preguntas incómodas
  • el conjunto de proyecciones, cuando las hay

Y ojo con esto: hoy no hay dot plot. Julio no es una reunión con proyecciones, las próximas llegan en septiembre. O sea que las palabras pesan aún más de lo normal.

Ahí es donde se mueve el mercado. No en “los han dejado quietos”, sino en “y ahora qué debemos esperar”.

El contexto en el que llega esta reunión

¿Por qué el asunto es delicado? Porque el aire ha cambiado en las últimas semanas, y lo has visto en los mercados.

La inflación no está muerta. El petróleo se disparó por las tensiones en Oriente Medio y luego se desplomó en cuanto se habló de tregua, más de un 7% abajo en una sola sesión el lunes, pero sigue muy por encima de los niveles de principios de año y hace falta poco para que vuelva a correr. Y más petróleo significa más presión sobre los precios. Warsh, por su parte, no se ha andado con rodeos: ha repetido que los precios siguen demasiado altos.

Y aquí el detalle que tiene a todos en vilo: en la reunión anterior algunos miembros del comité se dijeron dispuestos a subir los tipos más adelante en el año. No a bajarlos. A subirlos.

Entiendes la situación. El mercado apuesta a que hoy no se mueven, pero contiene la respiración para saber con cuánta fuerza la Fed golpeará el puño sobre la mesa del “y si hace falta, los subimos”.

Los tres escenarios que tener listos

No te estoy dando señales de entrada, faltaría más. Te estoy dando el mapa, así salga lo que salga no te pillan con la boca abierta.

Escenario 1, tipos quietos y tono suave. La Fed deja todo como está y ablanda un poco la retórica, quizá reconoce que la economía se frena. Es el escenario que el mercado recibiría con alivio: dólar abajo, oro arriba, respiro para los índices. El menos probable, vistas las premisas.

Escenario 2, tipos quietos pero tono duro. Este es el caso base. No tocan nada, pero Warsh mantiene el tipo: inflación aún alta, puerta abierta a una subida, ninguna prisa por aflojar. Aquí el dólar se queda sólido o se refuerza, el oro sufre, los índices trabajan con el freno de mano. No es una bomba, es presión que continúa.

Escenario 3, la sorpresa. Una subida por sorpresa hoy, o un tono tan agresivo como para poner en precio una subida inminente. No es el caso base, pero no es remoto: el mercado le da una de cada tres. Y si llega es un shock: dólar que se dispara, oro e índices bajo presión fuerte, risk-off seco. Es el escenario de alto impacto, ese por el que no debes estar sobreexpuesto justo ahora.

En la práctica
No es oro puro, pero estas noches siguen a menudo un guion: primera reacción violenta y nerviosa sobre el comunicado, mercado que da bandazos de un lado a otro mientras digiere las palabras, y solo después de la rueda de prensa el movimiento toma una dirección más limpia. Quien entra a martillazos sobre el primer tic muchas veces lo cogen y lo escupen en dos minutos.

Qué miro yo esta noche

Poca teoría, tres cosas concretas.

Las palabras del comunicado. No la decisión, los matices. Una frase quitada o añadida respecto a la vez anterior dice más que mil comentarios.

El tono de Warsh en la rueda de prensa. Es él quien mueve el dólar, a menudo más que los hechos. Si insiste en la inflación, el mensaje es claro incluso sin tocar los tipos.

La reacción de dólar y oro en tiempo real. Son el termómetro. Me dicen, minuto a minuto, si el mercado se lo ha creído o no. El precio es el veredicto, el resto son opiniones.

Y aquí una cosa que vale más que cualquier previsión: eventos así no te deben coger por sorpresa. Un calendario macro serio te dice por adelantado cuándo llega el mazazo y cuánto pesa, así no te encuentras con una size de elefante abierta treinta segundos antes del anuncio. En el Desk el calendario con el impacto real de cada evento lo tienes gratis, y es la diferencia entre saber que va a llover y llevarte el temporal en calzoncillos. Sin ruido, solo datos.

Tres puntos para llevarte a casa

  1. Tipos quietos es el resultado más probable pero no una certeza (el mercado descuenta una subida de cada tres), así que el market mover no es el número, es el tono con el que la Fed lo acompaña.
  2. El contexto es de halcones: inflación pegajosa, petróleo nervioso, y una parte del comité que piensa en subir, no en bajar. El caso base es tipos quietos con retórica dura.
  3. Es una noche de alta volatilidad y movimientos falsos: size reducida, nada de heroísmos sobre el primer tic, y deja que sea el precio quien dé el veredicto.

El 29 no es un día como los demás. No hace falta operarlo a la fuerza, hace falta saberlo. La bolsa no se escapa: si no tienes el cuadro claro, mañana sigue ahí.

Si quieres entrenar la lectura de estas jornadas sin arriesgar un euro real, los Event de The Thunder Trader están en entorno demo, sobre forex, CFD y crypto: te mides con otros traders y aprendes a estar en medio de la volatilidad con la mente fría. Y si partes de cero, el ebook gratuito Gana en la Arena te pone el método en orden.

Cierro aquí. Esta noche, antes de pulsar cualquier tecla, hazte la pregunta correcta: qué está poniendo en precio el mercado, y qué pasa si la Fed dice lo contrario.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

Tradingblog


Disclaimer: contenido puramente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una invitación a operar. El trading conlleva riesgo de pérdida del capital.