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Una gasolinera aislada en una carretera desierta de noche, con la marquesina iluminada y el cartel de precios apagado, bajo un resplandor ámbar en el horizonte

El IPC del miércoles: el titular dará miedo, pero el riesgo de verdad está en otra parte

Hola trader,

la última vez que te escribí sobre un IPC, el 11 de septiembre, el mercado daba la subida de la Fed al 70%.

Y te dije que el 70% era la peor posición en la que te puede pillar un dato.

Cinco días después la Fed subió de verdad, primera subida en más de tres años, tipos al 3,75-4,00%.

Esta tarde sale el IPC de septiembre, y la situación se ha dado la vuelta.

La subida de final de mes el mercado ahora la da en torno al 20%.

Y te digo ya por qué eso me preocupa más, no menos.

Qué sale hoy, y a qué hora

Sale el IPC estadounidense de septiembre, el índice de precios al consumo.

Lo publica el Bureau of Labor Statistics el miércoles 14 de octubre a las 8:30 de Nueva York, que en la España peninsular son las 14:30, y las 13:30 aquí en Canarias.

Esto es lo que espera el mercado, comparado con agosto:

Qué Esperado septiembre Agosto
IPC general, interanual 3,6-3,7% 3,4%
IPC general, mensual +0,6% +0,4%
IPC subyacente (sin alimentos ni energía), interanual 2,4-2,5% 2,4%
IPC subyacente, mensual +0,2% +0,3%

En el subyacente, además, las estimaciones están apretadas casi todas en torno al +0,2%.

Tenlo presente, porque ahí es donde se esconde el riesgo.

Ah, mañana, jueves, salen también los precios de producción.

Así que la tarde de hoy no cierra el tema, abre dos días seguidos.

El titular de hoy dará miedo

Te lo digo antes, para que no te asustes a las 14:30.

Un +0,6% en el mes sería la subida mensual más fuerte desde abril.

El motivo es siempre el mismo: la gasolina.

En agosto la gasolina dentro del IPC ya marcaba +27,4% interanual, y toda la energía +16,3%.

En septiembre la gasolina subió todavía más, y a final de mes el gasóleo marcó su récord histórico, poco por encima de los 6,5 dólares por galón de media nacional.

El Brent estos días está en la zona de los 105 dólares.

El domingo Trump anunció una “tregua energética” entre Rusia y Ucrania, nada de ataques a las instalaciones.

Moscú no la confirmó, los ataques siguieron, y el petróleo el lunes cerró al alza en vez de a la baja.

Y Oriente Medio, que es lo que ha llevado el barril hasta ahí arriba, no se ha calmado en absoluto.

Traducido: el titular de hoy lo escribe el barril, y el barril estos días lo escriben las noticias de los frentes.

Y precisamente por eso el titular, para quien hace trading, cuenta menos de lo que parece.

En la Fed casi todos saben que es gasolina.

El mercado sabe que es gasolina.

Las notificaciones del móvil hablarán de “inflación en máximos de meses”, y tendrán razón, pero no es ese el número en el que se juega la partida de final de mes.

El subyacente de agosto venía sucio

Y aquí llega la parte que casi nadie te cuenta.

En agosto el subyacente salió en +0,3%, por encima del +0,2% esperado.

El mercado se dio cuenta enseguida: las rentabilidades a corto subieron, porque un subyacente por encima de lo esperado es justo lo que la Fed no quiere ver.

Pero si abres el informe y miras dentro, una parte de ese +0,3% no era inflación que se extiende.

Eran dos partidas raras.

Los servicios de telefonía, que subieron un 5,4% en un mes por las subidas y los cambios de tarifas de AT&T y T-Mobile, añadían ellos solos alrededor de una décima al subyacente.

Y los hoteles, +2,4% después de dos meses de caídas parecidas, o sea un rebote más que una tendencia.

Quita esas dos cosas y agosto vuelve a ser un mes normal.

Por eso casi todos esperan un subyacente de septiembre en +0,2%: no porque la inflación se esté enfriando, sino porque esas dos partidas no se repiten.

Es como el pinchazo en la clasificación.

La vuelta es mala, pero no te dice nada del ritmo de carrera.

¿Y entonces qué miro yo dentro del subyacente de hoy?

Una partida, antes que todas las demás: los billetes de avión.

Porque un billete de avión es un servicio, pero dentro va el combustible.

En agosto los vuelos ya marcaban +23,4% interanual: el barril lleva meses pasando del combustible a los servicios, y la pregunta es si acelera.

Esto todavía es un efecto indirecto, el combustible que entra en el precio de un servicio.

El paso siguiente es el que el BCE había metido en sus proyecciones de septiembre, el efecto de segunda ronda: salarios y tarifas que se ajustan.

Ahí la subida deja de ser gasolina y se convierte en otra cosa.

Por qué esta vez el riesgo está todo de un lado

Volvamos a ese 20%.

¿Cómo hemos llegado aquí?

Hasta el 28 de septiembre el mercado daba la subida de final de mes en torno al 70-75%.

Luego en cuatro días pasaron tres cosas.

El 29 de septiembre John Williams, el presidente de la Fed de Nueva York, dijo que no hay ninguna urgencia y que otro ajuste puede llegar hacia final de año.

Ahí mismo las probabilidades de octubre se hundieron.

Al día siguiente el PCE de agosto, el índice que la Fed usa de verdad para su 2%, salió una pizca por debajo de lo esperado.

Y el 2 de octubre el informe de empleo de septiembre salió flojísimo, 29.000 empleos frente a una estimación de unos 90.000, paro del 4,1% al 4,2%.

Resultado: octubre casi fuera del precio, y la apuesta desplazada entera a diciembre, donde la subida se descuenta en torno al 85%.

Así que la historia que se ha contado el mercado es esta: octubre quietos, diciembre subida.

Ahora piensa cómo reacciona un precio construido así.

Si hoy el subyacente sale en +0,2%, el mercado dice “lo sabía”.

Movimiento, sí, pero dentro de un guion ya escrito.

Si sale en +0,3% o más, es decir por encima de casi todas las estimaciones, ese 20% de octubre ya no es un 20%.

Y una apuesta que hay que reajustar del 20 al 50 en una tarde es mucho más violenta que una que va del 70 al 80.

En septiembre la subida estaba dentro del precio, y el dato solo podía confirmarla o decepcionar.

Hoy la subida está casi fuera del precio, y la sorpresa que hace daño es una sola.

También está la cola contraria, y no hay que descartarla.

Subyacente en +0,1% con un mercado laboral que crea 29.000 empleos, y alguien en la mesa empezará a preguntarse si diciembre hace falta de verdad.

El 85% de diciembre se desinflaría, y esa sí que sería una tarde de fiesta para la renta variable.

Menos probable, pero posible.

Lo que quiero decir es otra cosa: el mercado está volcado en una sola historia, y las tardes peligrosas son aquellas en las que la historia se rompe.

Esquema de dónde está el riesgo en el IPC de septiembre: subida de la Fed en octubre descontada en torno al 20% y en diciembre en torno al 85%, y qué tiende a mover un subyacente de +0,3% o más, de +0,2% o de +0,1% o menos
Dónde está el riesgo el miércoles. Con la subida de octubre descontada en torno al 20% y la de diciembre en torno al 85%, esto es lo que tiende a mover cada resultado del subyacente. No son señales, es el mapa.

Una Fed tirada hacia dos lados

Hay una última cosa que hace este IPC distinto del de septiembre.

En septiembre la Fed tenía un solo problema: la inflación.

Ahora tiene dos, y tiran en direcciones opuestas.

Por un lado los precios que suben por la energía, con el bono a diez años estadounidense por encima del 5% y la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, diciendo que hacen falta tipos más altos porque la inflación se está extendiendo.

Por el otro un mercado laboral que este año ha creado de media 68.000 empleos al mes, y que en septiembre creó menos de la mitad.

Las actas de la reunión de septiembre dicen que en la mesa ven otra subida antes de final de año.

No dicen cuándo.

Y cuando un banco central no dice cuándo, decide el dato.

Hoy es el dato.

Cómo lo llevo yo

Las reglas son las de siempre, porque los días de IPC se parecen todos.

No entro en el pico de las 14:30.

Primero el mercado lee el titular, que hoy será feo y ya descontado.

Luego lee el subyacente.

Luego, si es alguien que trabaja bien, abre el detalle y mira qué hay dentro.

El movimiento que aguanta hasta la noche nace casi siempre en la segunda o tercera lectura, no en la primera.

Llego con el mapa hecho.

Calendario, niveles, y dónde tiene el mercado de opciones sus muros en el S&P y el Nasdaq.

En un día así una parte del movimiento la hacen los market makers que se cubren, no la noticia, y es la gamma exposure.

Yo la miro en el Thunder Desk, que es gratis y me pone calendario macro y gamma en la misma pantalla.

La clave no es la herramienta, es abrirla por la mañana, no a las 14:29 con la posición ya abierta.

Recorto el tamaño antes, no después.

Si una posición llega viva a las 14:30, el spread puede ensancharse y el stop puede saltar unos ticks más allá.

Cuánto me cuesta de verdad ese escenario lo calculo ahora, con números, no a ojo.

Y apunto la reacción, no el resultado.

Qué esperaba, qué salió, qué hizo el precio en los primeros cinco minutos y qué hizo a las 16:00.

Hazlo hoy, y repítelo a final de mes con el FOMC.

Unas cuantas jornadas así en el diario y tu comportamiento recurrente con los datos macro sale solo.

Tres ideas para llevarte

  1. El titular de hoy será feo, y ya está escrito. General esperado en +0,6% mensual y en 3,6-3,7% interanual, casi todo energía, o sea gasolina. No es ahí donde se decide octubre.
  2. El subyacente de agosto venía inflado por dos partidas que no se repiten. Un +0,2% hoy no significa inflación que se enfría, y dentro conviene mirar los billetes de avión, el punto donde el barril entra en los servicios.
  3. El mercado ya ha decidido: octubre quietos, diciembre subida. Con octubre en torno al 20%, la sorpresa que más duele es un subyacente en +0,3% o más. No hace falta adivinarlo, hace falta saber antes qué haces si llega.

Si te perdiste los capítulos anteriores, el artículo sobre el IPC de agosto es donde empezó el tema entre titular y subyacente, y el artículo sobre la subida de septiembre explica por qué a partir de ahora cada dato de inflación pesa el doble.

El dato peligroso no es el que el mercado teme. Es el que el mercado ha dejado de temer.

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Cierro con lo que me repito cada vez que veo un mercado tranquilo antes de un dato.

Tranquilo no quiere decir seguro.

Quiere decir que todos han apostado por la misma historia.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

Tradingblog

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Aviso legal: contenido puramente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una invitación a operar. El trading conlleva riesgo de pérdida del capital.

Una escalinata de piedra que sube en la oscuridad hacia un resplandor ámbar en lo alto, entre rocas y estructuras oscuras, sin que se vea dónde termina

No ha sido un movimiento. Es el principio de un ciclo.

Hola trader,

el 16 de septiembre la Fed subió los tipos por primera vez en más de tres años.

En los seis días siguientes el Nasdaq marcó dos récords históricos seguidos y el VIX cayó un 20%.

Si tu reacción es “el mercado no se ha enterado”, para un momento. Porque los números dicen lo contrario: el mercado se ha enterado perfectamente, y lo que ha entendido es más interesante que la subida.

Ok, vamos.

Qué ha pasado, en tres líneas

Veinticinco puntos básicos, del 3,50-3,75% al 3,75-4,00%. Voto unánime, doce a cero, ningún disenso. Primera subida tras más de tres años de parón o de bajadas.

Hasta aquí lo has leído en todas partes el 16 de septiembre, y una semana después no vale nada.

Lo que vale está en las proyecciones que el comité publica junto con la decisión.

El titular de verdad no es 2026. Es 2027.

Junto con la decisión, el comité publica sus propias proyecciones de tipos. Dieciocho puntitos en un gráfico, que se quedan en diecisiete en los años más lejanos, porque un participante no envió las proyecciones para 2028 y 2029.

2026 es la parte que acabó en los titulares: al menos otra subida antes de fin de año, dicen dieciséis puntitos de dieciocho.

Pero mira lo que ha pasado con los años siguientes, comparando las proyecciones de septiembre con las de junio.

Gráfico de barras que compara las medianas de los tipos en las proyecciones de la Fed de junio y de septiembre de 2026: cada barra de septiembre es más alta que la de junio y ninguna baja hasta la línea del nivel neutral del 3,2%
Las medianas de los tipos en las proyecciones del comité, junio contra septiembre de 2026. 2026 sube tres décimas, 2027 y 2028 suben medio punto cada uno.

La mediana de 2027 ha pasado del 3,6% al 4,1%. Medio punto en tres meses.

La de 2028, del 3,4% al 3,9%. Otro medio punto.

Y la vuelta hacia el nivel que ellos mismos consideran neutral, el 3,2%, no llega en absoluto. Ni siquiera en 2029, que es el último año proyectado: ahí la mediana baja, pero solo hasta el 3,6%.

Léelo como lo leería un trader y no un periodista. El comité no ha escrito “subimos una vez y luego ya veremos”. Ha escrito que se sube al 4,1% y se queda ahí dos años, que en 2028 se baja apenas hasta el 3,9%, y que al final del horizonte previsto todavía no se ha vuelto al nivel considerado neutral.

Eso no es un movimiento aislado. Es un nivel alto sostenido durante años, escrito por quien lo tiene que sostener. Y dentro de poco verás que el mercado espera incluso más que eso.

¿Y el mercado? Le ha dado la razón.

Aquí llega la parte que le da la vuelta al instinto.

Cuando un banco central empieza a subir, el guion que todo el mundo espera es: bolsa abajo, volatilidad arriba, crédito que se amplía, rendimientos arriba a lo largo de toda la curva.

Entre el 16 y el 22 de septiembre no pasó nada de todo eso. Los números de esta sección están dentro de esa ventana, con dos excepciones que te señalo cuando llegan: la curva de rendimientos, que se detiene en el 21, y el último dato, que mide la reacción de un solo día.

Tabla de los movimientos de mercado entre el 16 y el 22 de septiembre de 2026: renta variable al alza, volatilidad en fuerte caída, diferenciales de crédito casi planos, rendimientos a diez y treinta años a la baja y rendimiento a dos años al alza
Qué hicieron los mercados entre el 16 y el 22 de septiembre de 2026. Bolsa arriba, volatilidad abajo, diferenciales de crédito quietos, y rendimientos a la baja a lo largo de toda la curva.

El S&P 500 hizo un +2,82% y el Nasdaq un +4,87%, con récord histórico el 21 y otro el 22.

El VIX pasó de 17,71 a 14,21, es decir un menos 20%, en mínimos del mes. Quien vendía volatilidad el día de la primera subida en tres años acertó.

Los diferenciales del crédito de alto rendimiento no se ampliaron ni un punto: 2,70% el día de la subida, 2,68% el 22. Un mercado de crédito que teme un endurecimiento no se queda así de quieto.

Y ahora mira la curva de rendimientos, donde los datos se detienen en el 21 porque es el último día publicado.

El dos años subió, del 4,74% al 4,76%. El diez años bajó, del 5,01% al 4,96%, y el treinta años del 5,35% al 5,29%.

Corto arriba, largo abajo: la curva se ha aplanado siete puntos básicos. Y es lo mismo que dicen los números de antes, dicho de otra forma: el mercado espera más endurecimiento ahora y menos inflación después.

Pero el dato que lo explica todo es otro, y es el más sutil. Este es el único que se sale de la ventana, porque mide la reacción de un solo día: se compara el cierre del 15 con el del 16.

El día de la subida la inflación esperada a diez años bajó, del 2,38% al 2,33%, mientras el rendimiento real subía del 2,62% al 2,68%.

Y ahora la parte honesta, la que normalmente no te cuentan.

La inflación esperada a diez años es muy sensible al petróleo, y el crudo empezó a caer justo por esos días. Así que una parte de esa bajada puede ser el barril, no la Fed. Quien te vende solo la primera mitad del dato te está vendiendo una tesis, no una medida.

Pero el petróleo no explica la otra mitad. Un crudo que baja hace bajar la inflación esperada, no hace subir el rendimiento real. Esos seis puntos básicos más de rendimiento real el mismo día de la decisión son lo único que el barril no puede justificar, y ahí es donde la tesis se sostiene.

Inflación esperada abajo y rendimiento real arriba, a la vez, es lo que pasa cuando el mercado cree que el banco central va a hacer su trabajo. Es el manual de la subida que funciona, no el de la que asusta.

El mercado no ha ignorado a la Fed. Le ha creído.

Dónde el mercado no está de acuerdo

Hay un punto en el que mercado y comité lo ven distinto, y no es el que piensas.

Sobre la próxima reunión, el 27 y 28 de octubre, los futuros daban un 54% de probabilidad a otra subida a 22 de septiembre. Un cara o cruz.

Pero mirando a diciembre, la probabilidad de estar al menos veinticinco puntos básicos más arriba es del 90%.

En la dirección están de acuerdo. El desacuerdo es en el cuándo, y en el cuánto.

Para las próximas nueve reuniones los futuros sobre fed funds descontaban, a 22 de septiembre, unos ochenta puntos básicos de endurecimiento total, es decir más o menos tres subidas. La mediana del dot plot prevé una.

El mercado está descontando un ciclo más largo que el que el comité ha puesto en los puntos.

Y las dos cosas que acabo de escribir no se contradicen, al contrario, se sostienen: el mercado espera más subidas de las que prevé el comité, y es exactamente por eso por lo que espera menos inflación.

Qué cambia para quien opera dentro del día

Esta es la parte que te toca de verdad, y no tiene nada que ver con las previsiones.

El presidente de la Fed, en rueda de prensa, dijo dos cosas que juntas cambian el oficio.

La primera: “I’m not in the forward guidance business”. No hago guía sobre los movimientos futuros.

La segunda, explicando cómo mira los datos: “data point dependence is a dangerous preoccupation”. Depender del dato suelto es una obsesión peligrosa. Las tendencias cuentan, dijo, los números sueltos son ruido.

Y no pone su propio punto en el dot plot, como ya hizo en junio.

Traducido a la práctica: la guía que el mercado llevaba diez años usando para poner precio a las reuniones la ha apagado quien la emitía.

El mercado, sin embargo, seguirá poniendo precio a cada dato, porque es lo que hace el mercado. Así que las reacciones a los números macro siguen ahí, y mi expectativa es que se vuelvan más amplias: con un banco central que se niega a guiar, nadie se las confirma ni se las desmiente al día siguiente.

Para quien opera dentro del día es una asimetría concreta: el movimiento con el dato está, la confirmación que venía después ya no. Se opera la reacción, no la anticipación, y para eso tienes que saber cuándo sale el dato.

Las fechas que cuentan de verdad

No son todas iguales, y dos pesan más que todas las demás juntas.

Viernes 2 de octubre, el informe de empleo de septiembre. El comité proyecta el paro clavado en el 4,1% durante los próximos cuatro años, es decir, no espera ningún coste por el lado del empleo. Un número débil de empleo es lo que más que ninguna otra cosa puede hacer cambiar de idea al comité desde dentro. Con una advertencia honesta: el estándar que el presidente se ha fijado es declaradamente sobre la inflación, no sobre el empleo.

Miércoles 14 de octubre, la inflación de septiembre. Es el último dato de precios al consumo antes de la reunión del 28, y el presidente dijo en rueda de prensa que construye sus propias estimaciones justo sobre ese y sobre los precios de producción. Es el dato que decide si la próxima subida es en octubre o en diciembre, y ese día el cara o cruz del que hablaba se resuelve en un sentido o en el otro. Al día siguiente, el 15, salen los precios de producción, que son el segundo de los dos números con los que el presidente se construye la estimación.

Y cuidado con confundirte: ese dato no decide la cabeza del comité, decide el precio. El presidente acaba de decir que los números sueltos él no los mira. El mercado sí, y ahí es donde se mueven las probabilidades.

Antes de esos, el miércoles 30 de septiembre, sale el PCE de agosto. Sirve para verificar una estimación que el presidente hizo de viva voz en rueda de prensa, y si sale por encima el endurecimiento se pone más rígido.

Y una cosa para apuntar: la reunión del 28 de octubre no lleva dot plot. Solo comunicado y rueda de prensa. La próxima actualización de los puntos es en diciembre.

Una nota sobre lo que puede salir mal

El presidente señaló tres motivos para la subida: una economía más fuerte de lo previsto, una inflación que no baja lo suficiente, y la geopolítica.

El tercero ya se ha movido, pero no de la forma sencilla. El crudo se había disparado hasta los 107 dólares el 15 de septiembre, el día antes de la decisión, y desde ahí ha vuelto hacia los noventa, empujado por las aperturas diplomáticas sobre Irán y por la expectativa de que Arabia Saudí reabra un gran oleoducto.

Ojo, eso sí: eso es la vuelta de un tirón, no un desplome. El barril sigue por encima de los niveles de finales de agosto. Si baja más, una parte del trabajo la hace él desde fuera sin que el comité tenga que cambiar de idea. Si vuelve a subir, pone otra vez en juego justo uno de los motivos por los que subieron.

Una nota, porque la semana ya ha girado

Lo que has leído aquí arriba es la semana del 16 al 22. El 23 el viento cambió: la bolsa bajó desde máximos y el rendimiento a diez años volvió a subir hacia el 5%, justo por el temor a más subidas.

No desmiente nada. Si acaso confirma la parte más incómoda: el mercado no está descontando menos endurecimiento, está descontando más.

El círculo que cerramos

El 11 de septiembre, en este blog, escribimos que el número que decide la Fed no es el del titular sino el subyacente, y lo argumentamos con las proyecciones que el BCE publicó el día antes, donde a partir de 2027 el subyacente se queda por encima del total.

Cinco días después la Fed subió, y sus proyecciones dicen exactamente lo mismo desde la otra orilla del Atlántico: inflación total que se normaliza antes, subyacente que se queda rezagado, y tipos que, en consecuencia, se quedan altos más tiempo.

Dos bancos centrales, el mismo diagnóstico. Si te perdiste aquel artículo, el IPC del viernes: el número que decide la Fed no es el titular es donde empezó esta conversación.

Una inflación esperada que baja y un rendimiento real que sube no es un mercado que ignora al banco central. Es un mercado que le cree.

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Cierro con lo que me apunté en el cuaderno aquella noche.

Durante diez años hemos operado dentro de un sistema en el que, después de cada dato, llegaba alguien a decirte cómo interpretarlo.

Ese alguien acaba de decir que ya no lo va a hacer.

No es una buena noticia ni una mala. Es simplemente que el ruido ahora se queda en ruido más tiempo, y el oficio vuelve a ser leer la reacción en vez de esperar la explicación.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

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Un petrolero en la oscuridad sobre un mar negro, iluminado por un resplandor ámbar en el horizonte

El IPC del viernes: el número que decide la Fed no es el titular

Hola trader,

ayer por la tarde el BCE subió los tipos.

Segunda subida del año, tipo de depósito al 2,50%, en vigor desde el 16 de septiembre.

Y lo curioso es el motivo.

No porque la economía europea vaya como un tiro, crece un 0,9% este año, que es poco más que nada.

Ha subido porque la guerra en Oriente Medio sigue empujando los precios, y porque esa subida ha dejado de ser solo energía.

Ahora te lo explico bien, porque es exactamente la misma pregunta que se hará Estados Unidos el viernes por la tarde.

Qué sale el viernes, y a qué hora

Sale el IPC estadounidense de agosto, el índice de precios al consumo.

Lo publica el Bureau of Labor Statistics el viernes 11 de septiembre a las 8:30 de Nueva York, que aquí son las 14:30 peninsulares y las 13:30 en Canarias y en Londres.

Dentro hay dos números, y la mayoría de la gente mira solo uno.

Qué Previsión agosto Julio (publicado el 12/08)
IPC titular, interanual 3,3% 3,4%
IPC titular, mensual +0,4% +0,1%
IPC subyacente (sin alimentos ni energía), interanual 2,4% 2,5%
IPC subyacente, mensual +0,2% +0,2%

El titular es el numerito grande, el que te salta en la notificación del móvil a las 14:30 y un segundo.

El subyacente es el mismo índice pero sin alimentos ni energía, es decir, sin las dos partidas que más bailan.

Parece un detalle de economistas.

Es el detalle que decide qué hace la Fed el miércoles que viene.

Una precisión que hace falta, porque casi nadie la cuenta: la Fed no mide su 2% con el IPC, lo mide con el PCE, que sale dos o tres semanas después.

El IPC del viernes es el primer bocado, y es el que mueve al mercado.

Pero quédate con el número: en julio el IPC estaba en el 3,4% y el PCE, el índice que la Fed mira de verdad, en el 3,7%.

Por qué el titular este año miente

Mira las previsiones de esa tabla.

El titular mensual pasa de +0,1% a +0,4%, o sea se multiplica por cuatro.

Y mientras tanto el titular interanual baja, del 3,4% al 3,3%.

El subyacente, en cambio, se mueve una décima, del 2,5% al 2,4%.

Si el viernes sale así, el mensaje no es “la inflación estadounidense está repuntando”.

El mensaje es “la inflación estadounidense la está haciendo el barril”.

Brent por encima de los 100 dólares, ayer un 4% que lo llevó a la zona de 105 por un nuevo ataque a la navegación comercial, y la gasolina siguiendo por tramos, la mitad de la subida en dos semanas y el resto en el mes y medio siguiente.

Y ya no es solo una previsión.

Ayer los precios de producción estadounidenses de agosto salieron al +5,4% interanual, y más de tres cuartas partes de la subida del mes es energía: +4,2% en treinta días, con el gasóleo al +24%.

Los precios de producción son el piso de arriba, el que el consumidor ve unos meses después.

Esto se llama inflación de oferta.

No nace de gente que compra demasiado, nace de algo que cuesta más porque llegar hasta aquí se ha complicado.

Y un banco central, contra la inflación de oferta, puede hacer poco o nada.

Subir los tipos no reabre un estrecho ni hace que un petrolero llegue antes.

El manual de toda la vida dice que ante un shock de oferta el banco central debe “mirar más allá”, porque se pasa solo cuando se pasa el shock.

El problema es que el manual vale mientras esa subida se quede encerrada en la energía.

El detalle que el BCE te puso ayer delante de las narices

Y aquí es donde lo de ayer se vuelve útil, en vez de ser una noticia de telediario.

Mira las proyecciones que el BCE publicó ayer, las de su propio equipo:

Año Inflación total Inflación subyacente
2026 3,0% 2,5%
2027 2,5% 2,6%
2028 2,1% 2,3%

¿Te has fijado?

En 2027 y en 2028 el BCE espera una subyacente más alta que la total.

Y hay un detalle más: esa subyacente de 2027 y 2028 la ha revisado al alza una décima respecto a junio.

No solo espera la segunda ronda, la espera un poco más fuerte que hace tres meses, y lo atribuye a una economía que aguanta mejor de lo previsto y a unos salarios que crecen algo más.

Traducido: espera que la energía se normalice, y que para entonces la subida ya haya pasado dentro de todo lo demás.

El transporte que cuesta más, así que los productos que cuestan más, así que los servicios, así que los salarios que piden recuperar.

Se llaman efectos de segunda ronda, y son lo único que justifica una subida de tipos dentro de una guerra.

No ha subido por el barril.

Ha subido porque el barril se está metiendo en sitios de los que ya no sale.

Lagarde dijo en rueda de prensa dos cosas que vale la pena guardar: que esta subida era “un no brainer”, algo evidente, y que no puede anticipar cuál será el próximo movimiento.

Ningún compromiso con una senda de tipos, decisión reunión a reunión.

Las mismas palabras exactas que oirás el miércoles al otro lado del Atlántico, ¿qué te juegas?

Por qué el viernes pesa más de lo normal

Porque el 16 de septiembre decide la Fed.

Reunión de dos días, 15 y 16, decisión el miércoles por la tarde, y esta vez está también el dot plot.

El dot plot, ahora te lo explico, es ese gráfico de puntos donde cada uno de los que se sientan a la mesa, incluidos los que este año no votan, marca dónde ve los tipos a final de año y en los años siguientes.

Nadie firma su propio punto, así que nadie se moja del todo, pero la nube de puntos te dice hacia dónde sopla el viento dentro de la sala.

Sale cuatro veces al año. El último fue en junio. El próximo es el miércoles.

Y llega en un momento particular.

Los tipos estadounidenses llevan cinco reuniones parados en el 3,50-3,75%.

En julio tres miembros votaron en contra, y no para pedir una bajada: para pedir una subida.

Luego, el 28 de agosto, en Jackson Hole, el presidente Warsh habló de credibilidad y de un objetivo del 2% sin descuentos, y las probabilidades de subida en septiembre casi se duplicaron en tres días, del 35% al 66%.

Y ayer el mercado cambió de idea en media hora.

Ese dato de precios de producción empujó la apuesta por la subida del miércoles de alrededor del 60% a alrededor del 70% en los futuros, y a los mercados de predicción hacia el 63%.

Por eso el viernes no es un dato cualquiera.

Es el último dato de inflación antes de una decisión ya medio descontada, pero no cerrada.

Y un mercado al 70% es el peor sitio donde estar cuando llega un dato: la subida está dentro del precio lo bastante como para no pagarte si sale, pero no lo bastante como para protegerte si se cae.

Y las tardes en las que un número todavía puede mover una decisión ya medio escrita son las tardes en las que el gráfico no te perdona el despiste.

Los cuatro caminos de la tarde

No te estoy dando señales de entrada, faltaría más.

Te estoy dando el mapa, para que salga lo que salga a las 14:30 no te pille con la boca abierta.

Titular caliente en el mes, subyacente frío. El escenario del consenso. Es el caso “es todo gasolina”: la Fed puede decir que deja pasar esa subida, la apuesta por subir tipos se desinfla un poco, los rendimientos toman aire y la bolsa respira. Ojo, eso sí, es un alivio con la fecha de caducidad impresa encima, porque con el Brent ahí arriba el mes que viene la pregunta vuelve idéntica.

Titular caliente, subyacente caliente. El peor para quien tiene bonos y acciones. Significa que el barril ya está dentro del resto de la cesta, exactamente el escenario que ayer el BCE puso por escrito para Europa. Aquí la subida del miércoles se convierte en la apuesta principal, el dot plot se desplaza al alza, el bono a diez años, que ayer se movía en la zona del 4,9% y está en máximos desde finales de 2023, se va a buscar el siguiente umbral y la bolsa paga la cuenta.

Titular en línea, subyacente por debajo de lo previsto. El mejor para la bolsa. Los halcones se quedan sin munición durante una semana y el mercado lo celebra. Es también el escenario en el que es más fácil enamorarse del movimiento y llegar largo al miércoles, que con un dot plot en camino es una forma elegante de devolver los beneficios.

Todo por debajo de lo previsto. La subida sale del precio y vuelve el viejo reflejo de “dato débil, bancos centrales buenos, compramos todo”. Pero cuidado: este presidente ha construido los primeros meses de su mandato sobre el discurso de la credibilidad. Un dato bueno no le cambia el problema, se lo aplaza.

Esquema de las cuatro combinaciones entre el IPC titular y el subyacente, con la reacción típica del mercado en cada caso
Las cuatro combinaciones entre el titular y el subyacente, y lo que suele hacer el mercado en cada una. No son señales, son las cuatro formas en que puede ir la tarde.

Cómo lo llevo yo

Tres cosas prácticas, todas aprendidas pagándolas.

No entro en el spike.

De la primera vela de las 14:30 no me fío, y no tanto por un motivo psicológico como técnico: horquillas abiertas, slippage, precios que van hacia un lado y vuelven en lo que tardas en leer el titular.

El mercado primero reacciona al titular, luego lee el subyacente, y solo entonces decide de verdad.

En mi diario, el movimiento que aguanta hasta el cierre casi nunca es el primero.

Miro dónde están los muros antes de que salga el dato.

En un día así, una parte del movimiento no lo hace la noticia, lo hacen los niveles donde el mercado ya está cargado de opciones y los creadores de mercado tienen que cubrirse.

No es esoterismo, es gamma exposure, y saber dónde están esos niveles cambia la lectura de un tirón.

El calendario macro y la gamma del S&P y el Nasdaq están en el Thunder Desk, son gratis, y te ahorran la escena clásica de la operación abierta por casualidad treinta segundos antes del dato.

Ábrelo por la mañana, no a las 14:29.

Reduzco el tamaño antes, no después.

Si tienes una posición que llega viva al viernes por la tarde, las cuentas de cuánto pierdes de verdad si salta el stop con la horquilla doblada se hacen ahora, con números, no a ojo.

Y lo apunto todo.

No el resultado, la reacción: qué esperaba, qué salió, qué hizo el precio en los primeros cinco minutos y qué hizo a las 16:00.

Después de tres o cuatro datos macro apuntados en el diario te das cuenta de que tú, personalmente, en días como estos tienes un comportamiento que se repite.

Casi siempre es el mismo error, y casi siempre sale caro.

Tres cosas para llevarte a casa

  1. El titular del viernes y el número que mueve a la Fed son dos números distintos. Titular mensual que se espera acelerando con fuerza por la energía, mientras el interanual baja. Subyacente que se espera quieto. Es la distancia entre los dos la que te dice si esta inflación es un barril de petróleo o algo más profundo.
  2. El BCE te enseñó ayer el criterio. Subió mirando no el total, sino un subyacente que en sus propias proyecciones se queda por encima del total en 2027 y en 2028. Cuando el banco central teme la segunda ronda, la subida llega incluso dentro de una guerra y con el crecimiento en el 0,9%.
  3. El miércoles hay dot plot, y la subida ya está descontada al 70%. Un dato de inflación que llega cinco días antes de una decisión casi hecha pero no firmada vale el doble de lo normal. No hace falta acertarlo. Hace falta que no te sorprenda.

Si te interesa el cuadro más amplio, el artículo sobre qué estaba en juego en la Fed de finales de julio y el de qué le hace un dólar fuerte a tus operaciones siguen siendo buenos, el contexto ha cambiado menos de lo que parece.

El titular te dice cuánto cuesta la gasolina. El subyacente te dice si el problema es la gasolina o eres tú.

— tradingblog.itPosta su X

Cierro con lo que me repito cada vez que hay un dato gordo en el calendario.

Mi trabajo el viernes a las 14:30 no es adivinar el número.

Es saber de antemano qué hago en cada uno de los casos, y tener ya decidido cuál de esos casos me mantiene fuera del mercado.

Lo demás es ruido.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

Tradingblog

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Aviso legal: contenido puramente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una invitación a operar. El trading conlleva riesgo de pérdida del capital.

Enorme oficina desierta de noche, filas de escritorios vacíos que se pierden en la oscuridad y un único escritorio iluminado por una lámpara ámbar, imagen del mercado laboral estadounidense congelado

El NFP del viernes: esta vez el dato malo no es una buena noticia

Hola trader,

el viernes a las 14:30 sale el dato de empleo estadounidense.

Y hasta aquí, nada nuevo. Primer viernes del mes, las nóminas, el gráfico quieto toda la mañana que luego en noventa segundos hace lo que no ha hecho en tres días.

Solo que esta vez hay un detalle que casi nadie te va a contar en los titulares del viernes por la tarde.

El reflejo que te han enseñado, “dato débil, la Fed baja tipos, las bolsas lo celebran”, este año no funciona.

Es más, te puede salir caro.

Ahora te lo explico bien, porque hay un par de cosas que hay que poner en orden antes.

Qué sale el viernes, y a qué hora

El informe se llama Employment Situation, lo publica el Bureau of Labor Statistics, y se refiere al mes de julio.

Sale el viernes 7 de agosto a las 8:30 de Nueva York, que aquí son las 14:30 hora peninsular, y las 13:30 en Canarias y en Londres.

Dentro hay tres números que mueven el precio:

Qué Esperado Mes pasado
Empleos creados (NFP) +80.000 +57.000
Tasa de desempleo 4,2% 4,2%
Salarios por hora, interanual +3,5% +3,5%

El consenso sobre los empleos es +80.000, pero el abanico de estimaciones es amplio: va de 40.000 a 157.000. Deutsche Bank se queda abajo, sobre 65.000. UniCredit se va arriba, sobre 110.000.

Traducido: nadie lo sabe de verdad. Con 117.000 empleos de distancia entre la estimación más baja y la más alta, quien se posiciona sobre el consenso puede acabar lejísimos del número real.

Sobre la tasa de desempleo el consenso es 4,2%, con alguno que ve 4,1% y alguno que ve 4,3%.

Sobre los salarios, +3,5% interanual, prácticamente quietos.

Marcador con los tres números esperados del informe de empleo estadounidense del viernes 7 de agosto: 80.000 empleos creados, tasa de desempleo del 4,2% y salarios por hora al 3,5% interanual, cada uno comparado con el dato de junio y con la horquilla de estimaciones
Los tres números que salen el viernes a las 14:30, con la horquilla de estimaciones. El consenso es solo el centro de un abanico muy amplio.

El contexto que le da la vuelta a todo

Bien, ahora la parte que importa.

El 29 de julio la Fed dejó los tipos donde estaban, entre el 3,50% y el 3,75%. Quinta vez seguida. Hasta aquí, aburrido.

Pero fíjate cómo los dejó quietos: votación 9 a 3, con tres miembros votando en contra porque querían subirlos.

No bajarlos. Subirlos.

Tres disidencias en la misma dirección no se veían desde septiembre de 2016. Y Kevin Warsh, en rueda de prensa, dijo que la Fed “garantizará la estabilidad de precios” y que, donde haga falta, no dudará en actuar.

El resultado es que hoy el mercado no descuenta un recorte en septiembre. Descuenta una subida, con una probabilidad que a principios de semana rondaba el 55-65% y que se mueve cada día junto al precio del petróleo (las negociaciones sobre el Estrecho de Ormuz han hecho bajar el crudo, y con él un trozo de esa probabilidad).

El bono estadounidense a 10 años está alrededor del 4,6%.

Llegas solo a la conclusión, ¿verdad?

Si la Fed está pensando en subir por culpa de la inflación, un dato débil de empleo no le regala automáticamente un recorte. Le regala un problema. Porque la inflación sigue ahí, empujada por la energía, y mientras tanto el empleo se frena.

Eso se llama estanflación, y es el escenario que los mercados más odian. No hay manita del banco central que venga a salvarte.

(De la reunión de finales de julio y del tono de Warsh escribí aquí: la Fed del 29 de julio, qué mirar. Sirve de fondo para todo este artículo.)

Las pistas que ya han salido esta semana

Dos aperitivos ya los tenemos.

El primero: el ADP de ayer. Es el informe de empleo del sector privado que sale dos días antes de las nóminas. En julio marcó +44.000, frente a los 70.000 esperados. Es el dato más flojo desde enero.

Ojo, y aquí tengo que ser honesto contigo: el ADP no es un buen predictor de las nóminas. No lo digo yo, lo escribe la propia ADP al final de su comunicado, donde especifica que el informe no está pensado para anticipar el dato del BLS. Son dos mediciones distintas con métodos distintos (el ADP cuenta a quien está en nómina, el BLS cuenta a quien cobró de verdad en esa semana), y a lo largo de los años se han desmentido mutuamente un montón de veces. Sirve para hacerse una idea de la dirección, no para adivinar el número. Quien el viernes te diga “lo había visto por el ADP” habrá acertado, no entendido.

El segundo: las peticiones de subsidio de desempleo. En la semana que acabó el 25 de julio fueron 197.000, con la media de cuatro semanas en 202.750. Y la semana anterior fueron 187.000, el nivel más bajo desde 1969.

Números bajísimos.

Y aquí está la foto real del mercado laboral estadounidense de ahora mismo:

no despiden, pero tampoco contratan.

Los subsidios bajos te dicen que quien tiene un puesto se lo queda. Las nóminas flojas te dicen que quien busca puesto lo pasa mal para encontrarlo. Te lo confirma también el dato de vacantes que salió el martes: la tasa de despidos está clavada en el 1,1%, o sea bajísima, pero las personas que dimiten para cambiar de trabajo también están en mínimos.

Es un mercado laboral congelado, no un mercado laboral en crisis. Y así es como el desempleo se queda clavado en el 4,2% incluso con cifras de contratación tan pobres.

Al menos, esa es la versión oficial. Porque debajo hay algo más.

El número que de verdad manda no es el titular

El mes pasado pasó una cosa que te explica por qué no puedes quedarte en la primera línea.

En junio la tasa de desempleo bajó, del 4,3% al 4,2%.

Buena noticia, ¿no?

No.

Bajó porque 720.000 personas salieron de la población activa. La tasa de participación se desplomó tres décimas, hasta el 61,5%, el nivel más bajo desde marzo de 2021 y, quitando el Covid, desde 1976. La encuesta de hogares contó 507.000 ocupados menos.

La tasa de desempleo es la relación entre quien busca trabajo y no lo encuentra y el total de la población activa, es decir ocupados más parados juntos. Pero para entrar en el grupo de los parados tienes que haber buscado trabajo en las últimas cuatro semanas. Si dejas de buscarlo, sales de la población activa, desapareces de la cuenta, y la tasa mejora.

La tasa bajó porque la gente se rindió. No porque encontrara trabajo.

Por eso el viernes, cuando veas el 4,2% o el 4,1%, la pregunta correcta no es “ha subido o ha bajado”. Es por qué.

Y si en cambio sube al 4,3% porque la gente ha vuelto a buscar trabajo, eso es otra historia completamente distinta, y mucho menos dramática de lo que te van a contar los titulares.

Pero el número que de verdad manda, con esta Fed, son los salarios.

Si las pagas por hora aceleran por encima del 3,5%, la Fed ve gasolina sobre la inflación y la subida de septiembre vuelve a la mesa. Si las pagas se frenan, los halcones pierden un argumento.

Mira esa línea antes incluso que el titular. Es ella la que decide el tono de la tarde.

Las revisiones, la trampa favorita

Última trampa, y la más infravalorada.

Cada informe revisa los dos meses anteriores. Y últimamente las revisiones han sido brutales: en el informe de junio, abril y mayo juntos fueron recortados en 74.000 empleos.

Significa que el número que operaste hace dos meses ya no existe. Lo han reescrito.

El viernes puede salir perfectamente un titular de +90.000 con una revisión de menos 60.000 sobre los meses anteriores. Titular verde, sustancia roja. El primer movimiento va con el titular, el segundo movimiento va con la sustancia, y quien lee solo la primera línea acaba del lado equivocado cuando el mercado da la vuelta.

Y apúntate esta fecha, que es el capítulo gordo de la misma historia: el 28 de agosto sale la estimación preliminar de la revisión anual, la que recalibra toda la serie. Ahí no se reescriben dos meses, se reescribe un año.

Los cuatro escenarios

No te estoy dando señales de entrada, faltaría más. Te estoy dando el mapa, para que salga lo que salga no te pille con la boca abierta.

Nóminas en línea (70-100K) y salarios al 3,5%. El escenario más digerible para la bolsa. Ni pánico de empleo ni alarma de inflación. El mercado respira, los tipos se quedan donde están, la volatilidad se desinfla por la tarde.

Nóminas fuertes (por encima de 140K) y salarios calientes. Parece una buena noticia y en realidad es el combustible de los halcones. Dólar arriba, rendimientos arriba, bolsa con el freno de mano porque la subida de septiembre pasa a ser la apuesta principal.

Nóminas débiles (por debajo de 50K) y salarios calientes. El peor. Empleo que frena y precios que no. Aquí la Fed queda atrapada, y el mercado lo entiende rápido: risk-off, oro que se despierta, bolsa que sufre sin la red del banco central.

Nóminas muy débiles y salarios fríos. El único caso en el que vuelve el viejo reflejo de “lo malo es bueno”: los halcones callan, los rendimientos bajan, y el mercado vuelve a soñar con el recorte. Pero atento a la participación, porque si el dato es débil solo porque la gente ha dejado de buscar trabajo, el alivio dura poco.

Cuadrícula de los cuatro escenarios posibles de las nóminas, combinando empleo y salarios: todo en línea, fuerte y caro, débil y caro, débil y frío, cada uno con la reacción típica del dólar, los rendimientos, el oro y la bolsa
El mapa de las reacciones típicas. No son señales, son las cuatro maneras en que puede ir la tarde.

Cómo me lo tomo yo

Poca teoría, tres cosas prácticas que he aprendido pagándolas.

No entro en el spike. De la primera vela de las nóminas no me fío. Spreads abiertos, slippage, precios que se van para un lado y vuelven en lo que tardas en leer el titular. Quien entra a martillazos en el primer tic acaba masticado y escupido, y lo digo como alguien que durante años cayó con puntualidad suiza.

Reduzco la size antes, no después. Y aquí te pido un favor: si tienes una posición abierta que llega viva al viernes por la tarde, antes de las 14:30 haz cuentas de cuánto pierdes de verdad si salta el stop con el spread al doble. No a ojo. Con números. La Calculadora de Lotes tarda veinte segundos y te dice exactamente cuántos lotes te puedes permitir con ese nivel de stop. Veinte segundos contra la semana que te arruinas: me parece un trato honesto.

Miro el segundo movimiento, no el primero. El mercado primero reacciona al titular, luego lee el resto (revisiones, salarios, participación) y decide en serio. Es el segundo movimiento el que normalmente aguanta.

Y luego una cosa obvia que sin embargo separa a los profesionales del resto: estos días no te tienen que sorprender. Saber por adelantado que el viernes a las 14:30 llega una bomba de relojería es medio trabajo. El calendario macro de Thunder Desk es gratis, te dice qué sale y cuánto pesa, y te evita la escena clásica de la operación abierta por casualidad treinta segundos antes del dato.

Tres cosas para llevarte a casa

  1. El reflejo de “dato débil igual a bolsas arriba” este año está roto. La Fed de Warsh tiene tres disidentes que quieren subir los tipos y el mercado descuenta una subida en septiembre, no un recorte. Un empleo débil con la inflación alta no es alivio, es un problema más.
  2. El titular es el menos informativo de los tres números. Salarios, revisiones y tasa de participación te dicen lo que pasó de verdad. Junio enseña: desempleo a la baja con 720.000 personas que dejan de buscar trabajo no es una buena noticia, es lo contrario.
  3. El viernes es un día de size reducida y paciencia. La primera vela existe para engañar a quien tiene prisa. No estás obligado a operarla, estás obligado a saberlo.

El mes pasado las nóminas salieron a +57.000 y la tarde fue una montaña rusa (aquí cómo se movió el intermarket). Quien tenía el mapa en el bolsillo la atravesó. Los demás la sufrieron.

Si quieres entrenarte a estar dentro de días así sin arriesgar un euro real, los Event de The Thunder Trader van en entorno demo sobre forex, CFD y crypto: te mides con otros traders justo cuando el mercado hace de las suyas. Y si partes de cero, el ebook gratuito Gana en la Arena te pone el método en orden.

Cierro aquí. El viernes, antes de pulsar cualquier tecla, hazte la pregunta correcta: no “cuánto sale”, sino “qué está descontando ya el mercado, y qué pasa si el número dice lo contrario”.

El resto es ruido.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

Tradingblog


Disclaimer: contenido puramente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una invitación a operar. El trading conlleva riesgo de pérdida del capital.

Grafico de la senda de tipos de la Fed con escenario tipos quietos o subida, reunion del 29 de julio

La Fed hoy: casi nadie espera un movimiento, y ahí está justo el riesgo

Hola trader,

hoy es uno de esos días.

A las ocho de la tarde, hora nuestra, la Reserva Federal dice lo suyo sobre los tipos. Y como siempre te vas a encontrar el gráfico que toda la tarde está quieto tomando aire, y luego en cinco minutos hace lo que no ha hecho en cinco días.

Pero déjame decirte enseguida lo que importa, porque es contraintuitivo.

La decisión de hoy, muy probablemente, no será una sorpresa. El mercado da por hecho que la Fed deja los tipos donde están, quietos en el intervalo 3,5%-3,75%. Sería la quinta vez seguida que no los toca.

Así que el número, el que acaba en los titulares, casi ya lo sabemos.

¿Y entonces dónde está el riesgo? En el tono. En lo que Kevin Warsh dice media hora después, en rueda de prensa, y en cómo lo dice.

Ahora te lo explico bien.

Por qué la decisión es casi un no evento

Vamos por orden.

Cuando un resultado es el más probable, en buena parte descontado, el mercado ya lo tiene puesto en precio. El dólar, el oro, los índices, ya están posicionados para los tipos quietos. Si sale lo que todos esperaban, la reacción al número en sí es un encogimiento de hombros.

El punto es otro. La Fed no decide solo qué hacer hoy. Manda un mensaje sobre qué hará mañana. Y ese mensaje llega por tres canales:

  • las palabras exactas del comunicado, donde hasta una frase cambiada pesa
  • la rueda de prensa de Warsh, el tono, las respuestas a las preguntas incómodas
  • el conjunto de proyecciones, cuando las hay

Y ojo con esto: hoy no hay dot plot. Julio no es una reunión con proyecciones, las próximas llegan en septiembre. O sea que las palabras pesan aún más de lo normal.

Ahí es donde se mueve el mercado. No en “los han dejado quietos”, sino en “y ahora qué debemos esperar”.

El contexto en el que llega esta reunión

¿Por qué el asunto es delicado? Porque el aire ha cambiado en las últimas semanas, y lo has visto en los mercados.

La inflación no está muerta. El petróleo se disparó por las tensiones en Oriente Medio y luego se desplomó en cuanto se habló de tregua, más de un 7% abajo en una sola sesión el lunes, pero sigue muy por encima de los niveles de principios de año y hace falta poco para que vuelva a correr. Y más petróleo significa más presión sobre los precios. Warsh, por su parte, no se ha andado con rodeos: ha repetido que los precios siguen demasiado altos.

Y aquí el detalle que tiene a todos en vilo: en la reunión anterior algunos miembros del comité se dijeron dispuestos a subir los tipos más adelante en el año. No a bajarlos. A subirlos.

Entiendes la situación. El mercado apuesta a que hoy no se mueven, pero contiene la respiración para saber con cuánta fuerza la Fed golpeará el puño sobre la mesa del “y si hace falta, los subimos”.

Los tres escenarios que tener listos

No te estoy dando señales de entrada, faltaría más. Te estoy dando el mapa, así salga lo que salga no te pillan con la boca abierta.

Escenario 1, tipos quietos y tono suave. La Fed deja todo como está y ablanda un poco la retórica, quizá reconoce que la economía se frena. Es el escenario que el mercado recibiría con alivio: dólar abajo, oro arriba, respiro para los índices. El menos probable, vistas las premisas.

Escenario 2, tipos quietos pero tono duro. Este es el caso base. No tocan nada, pero Warsh mantiene el tipo: inflación aún alta, puerta abierta a una subida, ninguna prisa por aflojar. Aquí el dólar se queda sólido o se refuerza, el oro sufre, los índices trabajan con el freno de mano. No es una bomba, es presión que continúa.

Escenario 3, la sorpresa. Una subida por sorpresa hoy, o un tono tan agresivo como para poner en precio una subida inminente. No es el caso base, pero no es remoto: el mercado le da una de cada tres. Y si llega es un shock: dólar que se dispara, oro e índices bajo presión fuerte, risk-off seco. Es el escenario de alto impacto, ese por el que no debes estar sobreexpuesto justo ahora.

En la práctica
No es oro puro, pero estas noches siguen a menudo un guion: primera reacción violenta y nerviosa sobre el comunicado, mercado que da bandazos de un lado a otro mientras digiere las palabras, y solo después de la rueda de prensa el movimiento toma una dirección más limpia. Quien entra a martillazos sobre el primer tic muchas veces lo cogen y lo escupen en dos minutos.

Qué miro yo esta noche

Poca teoría, tres cosas concretas.

Las palabras del comunicado. No la decisión, los matices. Una frase quitada o añadida respecto a la vez anterior dice más que mil comentarios.

El tono de Warsh en la rueda de prensa. Es él quien mueve el dólar, a menudo más que los hechos. Si insiste en la inflación, el mensaje es claro incluso sin tocar los tipos.

La reacción de dólar y oro en tiempo real. Son el termómetro. Me dicen, minuto a minuto, si el mercado se lo ha creído o no. El precio es el veredicto, el resto son opiniones.

Y aquí una cosa que vale más que cualquier previsión: eventos así no te deben coger por sorpresa. Un calendario macro serio te dice por adelantado cuándo llega el mazazo y cuánto pesa, así no te encuentras con una size de elefante abierta treinta segundos antes del anuncio. En el Desk el calendario con el impacto real de cada evento lo tienes gratis, y es la diferencia entre saber que va a llover y llevarte el temporal en calzoncillos. Sin ruido, solo datos.

Tres puntos para llevarte a casa

  1. Tipos quietos es el resultado más probable pero no una certeza (el mercado descuenta una subida de cada tres), así que el market mover no es el número, es el tono con el que la Fed lo acompaña.
  2. El contexto es de halcones: inflación pegajosa, petróleo nervioso, y una parte del comité que piensa en subir, no en bajar. El caso base es tipos quietos con retórica dura.
  3. Es una noche de alta volatilidad y movimientos falsos: size reducida, nada de heroísmos sobre el primer tic, y deja que sea el precio quien dé el veredicto.

El 29 no es un día como los demás. No hace falta operarlo a la fuerza, hace falta saberlo. La bolsa no se escapa: si no tienes el cuadro claro, mañana sigue ahí.

Si quieres entrenar la lectura de estas jornadas sin arriesgar un euro real, los Event de The Thunder Trader están en entorno demo, sobre forex, CFD y crypto: te mides con otros traders y aprendes a estar en medio de la volatilidad con la mente fría. Y si partes de cero, el ebook gratuito Gana en la Arena te pone el método en orden.

Cierro aquí. Esta noche, antes de pulsar cualquier tecla, hazte la pregunta correcta: qué está poniendo en precio el mercado, y qué pasa si la Fed dice lo contrario.

Suerte Amigo!

Tiziano Brunno

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Disclaimer: contenido puramente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una invitación a operar. El trading conlleva riesgo de pérdida del capital.